La Princesita | 4 lecciones que deja el libro

La Princesita fue el mejor libro de ficción que leí en el 2021: la historia es realista, emotiva y deja muchas lecciones, al punto de cuestionarnos cómo somos realmente. En esta ocasión te comparto cinco conceptos que se aprenden de este clásico de la literatura infantil.


Trama

Sara Crewe es una niña que vive en la India con su padre (conforman una familia monoparental). Él es un militar millonario, por lo que cuando Sara cumple 7 años, la lleva al internado más prestigioso de Londres; ahí conoce a la Sta. Minchin, una mujer interesada y agria que la trata bien por todo el dinero que aporta su padre. Sara pasa los siguientes cuatro años educándose, con lo que se gana la simpatía y la envidia de algunas compañeras, por su inteligencia, su dulzura, su madurez y su amabilidad.

Sin embargo, el día que celebra sus once años, a Sara le informan que su padre ha muerto y que la familia perdió su riqueza. La Sta. Minchin decide acogerla como criada para no tener que echarla a la calle y ser mal vista. Entonces Sara es puesta a prueba: de ser la alumna más rica del internado y tener la mejor habitación de todas, ahora es una esclava junto con una adolescente llamada Becky, con quien duerme en la buhardilla, pasando frío, hambre, y humillaciones por parte de los adultos y las niñas que la envidian.


"Tal vez yo tenga un carácter espantoso y odioso, pero nunca he tenido la oportunidad de demostrarlo, porque nunca he pasado contrariedades" dijo Sara.


Lecciones



1. La bondad, la empatía y la paciencia son para todos

A pesar de que Sara es sumamente inteligente, madura y de buena cuna (la más rica de las niñas, por mucho), está rodeada de personas que son muy diferentes a ella: algunas muy torpes, otras muy soberbias, quejumbrosas y otras muy pobres, como la criada. Sin embargo, trata a todos con amabilidad, respeto y mucho cariño, porque sabe el valor intrínseco de las personas no está relacionado con lo que tienen, lo que saben o lo que hacen.

"Sara Crewe tiene algo especial —reconoció un día Jessie sinceramente a su amiga íntima—, nunca se hace sentir superior".

2. La educación sobrepasa el mal genio de otros

Cuando Sara sufre maltrato, acoso y demás humillaciones por parte de los adultos, se mantiene firme, sin cambiar su esencia o sin rebajarse a su nivel. Está consciente de que no es responsable de cómo reaccionan los demás, tampoco puede controlar lo que dicen o hacen, pero sí puede controlarse a sí misma.

La Sta. Minchin despotricando contra Sara (imagen referencial de la adaptación cinematográfica)

"Si no te enojas, entonces piensan que eres más fuerte que ellos, ya que puedes dominar tu enojo y ellos no. Entonces dicen cosas estúpidas de las que después se arrepienten".

3. No hace falta tener mucho para ayudar a otros

Sara está haciendo los mandados de la cocinera en pleno invierno, pasando frío y hambre. Es entonces que encuentra unos peniques tirados a la calle, con lo que entra a una panadería y pide cuatro bollos, no sin antes darse cuenta de que afuera hay una niña en una situación peor que la de ella, que ni siquiera tiene zapatos. Sara se conmueve y le da todos los panes. La panadera ve aquel ejemplo de compasión desde el interior del local y desde ese momento decide darle de comer a la pequeña mendiga que alimentó Sara.

Sara no comete el error de creer que: "Solo los que tienen más son los únicos que pueden y deben ayudar a otros".

“Si fuera una princesa... —pensaba Sara—. Las princesas comparten con las que sufren más que ellas... siempre comparten. Puede ser que los buñuelos cuesten un penique cada uno. Entonces podría comprar cuatro; no será suficiente para las dos; pero de todos modos será mejor que nada”.

4. Está bien no estar bien

Sara procura comportarse a la altura de las situaciones, no quiere quebrarse, ni desmoronarse, porque no es lo que harían las princesas. No obstante, llega un punto donde su corazón no lo soporta más, donde todo el dolor que ha reprimido pide salir a gritos, y se echa a llorar.

Eso no le quita la fuerza que tiene, ni todas sus cualidades, porque llorar no es de débiles; la tristeza y el dolor no son más que emociones humanas que tienen derecho a ser procesadas, tal como lo hacemos con la felicidad.

"Sara fue hacia él y se sentó. Rara vez lloraba, y tampoco en esta ocasión lo hizo."

"Sara nunca olvidó la primera noche que pasó en el altillo. Vivió una angustia indecible, de la que nunca habló con nadie, pues nadie la habría comprendido."

"Los sollozos de Sara se fueron calmando. Era tan impropio de ella un estallido así, que estaba sorprendida de sí misma."


Siempre creí que no tendría otro libro infantil favorito (además de Harry Potter y la piedra filosofal y Matilda). Sin embargo, La Princesita entra al puesto número uno si hablamos de historias realistas. La recomiendo a niños y adultos, puedo decir con toda certeza que no se arrepentirán de darle una oportunidad.


SOBRE MÍ

Andy Beltanien

@andresbeltanien

Me encanta leer chick lit, middle grade, suspenso y motivacionales cristianos. Actualmente trabajo como distribuidor independiente de Herbalife Nutrition desde hace siete años. Si quieres leer una de mis novelas cortas de fantasía totalmente gratis, haz clic aquí.

Dato curioso: Mido 1.74.