• Andrés Beltanien

6 factores de un buen personaje literario

Actualizado: 12 de nov de 2020

Uno de los elementos de la ficción y el único que puede empatizar con el lector, es el personaje, tal como lo expuse en este artículo. Aún si es inventado y no basado en alguien real, debe parecer de carne y hueso, tan humano como nosotros. Por eso te presento los factores con los que debe contar un buen personaje, según la Gotham Writer's Workshop.


1. Deseo


Todo personaje debe tener uno. Eso es lo que lo hace accionar a lo largo de la trama y lo que condiciona su actuar. Puede ser un deseo concreto, como lo es obtener un puesto, una casa o ganar un premio, o un deseo abstracto, como lograr enamorarse, sanar su corazón o superar sus traumas del pasado.



Por ejemplo, en Los siete maridos de Evelyn Hugo, la protagonista, Evelyn, tiene el deseo de ser famosa, lograr fortuna y 'ser alguien'; es por eso que hace de todo (llegando a lo inmoral) para conseguir lo que desea, y eso es lo que la mueve a lo largo de su vida. Como escritores nos será difícil desarrollar una buena historia si el personaje no tiene un deseo, porque no hay un motor que lo haga avanzar por la trama.



2. Personalidad


Este es uno de los factores que le da esencia. Así como hay personas sinceras, tímidas, ácidas y encantadoras, ocurre lo mismo con los personajes. No se trata de condicionarlos a una sola característica, sino de conocerlos poco a poco, saber cómo son en lo público y en lo privado, cuando las cosas van bien o mal.



Un buen ejercicio para desarrollar esta característica es imaginarlos en todo tipo de situaciones: ¿Qué harían si alguien intenta robarles la cartera? ¿qué menú pedirían en un McDonald's? ¿Qué mascota tendrían? ¿Qué te responderían ante cierta pregunta?

Aunque las preguntas parezcan poco determinantes para conocerlos, es todo lo opuesto, porque esas pequeñas características y elecciones dicen mucho de ellos.


Haz algunos ejercicios, como que tus personajes escriban una carta para ti. -Judy Blume

3. Rasgos opuestos


En los libros infantiles, la mayoría de personajes están caracterizados solo por un factor: los buenos son casi angelicales, los malos son repulsivos, y los tontos son estúpidos en exceso. Pero cuando hablamos de los otros subgéneros, los personajes deben tener 'sombras'; en la realidad, nadie es completamente bondadoso o malvado. Hasta las personas que dedican su vida a la humanidad, al bien ajeno y a ayudar a otros, pueden molestarte, ser groseros, y han hecho cosas incorrectas en alguna ocasión, como todo humano, y ese toque de imperfección es lo que los hace reales. Puede ocurrir lo mismo con los villanos; son asesinos despiadados, pero tienen cariño por un ser querido o su mascota. Por eso, asegúrate de dotar a tus personajes con esa complejidad humana.




4. Antecedentes


Es importante que sepamos el pasado del personaje y lo desarrollemos, aún si no es relevante para la trama, porque nos sirve de apoyo para entenderlo. Ninguno sale de la nada. Por ejemplo, en Harry Potter, Nagini (la serpiente de Lord Voldemort) tiene un pasado humano, aunque no se mencionó en los libros, sino hasta once años después, en una de las películas creadas por la autora. Ese pequeño detalle de seguro ayudó a J. K. Rowling a darle profundidad a su mundo imaginario y a definir mejor la relación de la serpiente con Lord Voldemort. Incluso, de ese pasado que ni siquiera se menciona, puede salir la idea para una secuela.


Nagini en su forma humana (izquierda) y forma animal (derecha)


5. Coherencia


Este factor es de crucial importancia si no queremos decepcionar al lector, porque las acciones del personaje deben ser coherentes respecto a lo que se ha dicho de él a lo largo de la historia, no importa si es un héroe o un villano. No puede cambiar repentinamente.

Hace unos meses leí una novela donde una de las protagonistas le tenía miedo al agua; era un trauma de su infancia. Sin embargo, a mitad de la trama, se mete a nadar a un lago y lo justifica diciendo que quería jugar con sus amigos, que estaban adentro. Eso fue totalmente incoherente con lo que sabíamos de ella y sus acciones previas, porque de repente venció su miedo en cuestión de un párrafo, y sin un motivo suficientemente fuerte. Fue frustrante para mí, como lector.



6. La capacidad de cambiar


Es aburrido leer una novela donde el personaje permanece igual. No necesariamente tiene que lograr sus metas o superarse, pero sí cambiar de alguna forma. Por ejemplo, hay novelas donde el personaje mejora como ser humano (trama melodramática y de madurez), y otras donde se transforma para mal (trama de desilusión). Siempre asegúrate de que tu personaje evolucione o involucione, dependiendo de la historia.



En Los siete maridos de Evelyn Hugo, vemos cómo Evelyn llega a convertirse en una anciana a la que ya no le importa la fortuna ni la fama como antes (esto no es spóiler), cuando al principio de la novela era todo lo contrario. Por otro lado, en Balada de pájaros cantores y serpientes, somos testigos de cómo el presidente Snow, siendo adolescente, llega a afectarse por ciertos hechos para convertirse en el antagonista que conocimos en Los Juegos del Hambre. Nadie quiere a un personaje plano.


Por eso, si quieres que tu novela permanezca en el corazón de los lectores, asegúrate de crear buenos personajes. Hay villanos a los que le tomamos cariño por el simple hecho de estar bien construidos.



SOBRE EL AUTOR

Andrés Beltanien

Instagram: @andresbeltanien


Andrés es amante de la literatura infantil, autoayuda y las novelas con dramas de señora. Actualmente estudia un Bachelor en Escritura Creativa. Le gusta escuchar a las personas, cocinar e ilustrar a los personajes de sus historias (puedes leer una de ellas aquí).

Dato curioso: Su reality show favorito es Dance Moms.

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