• Andrés Beltanien

9 lecciones que nos deja "Vivir bien la vida"

Actualizado: feb 16

No todos saben que J. K. Rowling, autora de Harry Potter, atravesó dificultades antes de convertirse en la mujer que conocemos hoy en día. Sus padres le prohibieron estudiar Literatura Inglesa (ella quería ser escritora) y la empujaron a estudiar Lenguas Modernas, porque "los escritores se mueren de hambre".


J. K. Rowling junto a su exesposo y su hija.

Años después, a mediados de sus veinte, se casó con un periodista con el que tuvo a su primera hija, pero él abusaba de ella y la golpeaba. No tardaron en divorciarse, y ella continuó su vida como madre soltera con su bebé de un año. Así, en 1993, acabó en la pobreza, sin poder encontrar trabajo y con un subsidio del gobierno, que no le alcanzaba para mantener un hogar. Era el rotundo fracaso que temió ser toda su vida. Sin embargo... aún tenía una esperanza: terminar de escribir la historia del niño mago que se le cruzó en la mente una tarde de 1990. No tenía nada qué perder, literalmente. Y eso hizo. Finalmente, en 1997, Harry Potter y la piedra filosofal fue publicado.

Hoy en día, es la única autora que se ha hecho billonaria únicamente por sus libros.


J. L. Rowling, 2020.

Los retos que superó antes de llegar a ese 'final de cuentos de hadas' le enseñó muchas lecciones que compartió en su discurso en Harvard del 2007 y que se convirtió en el libroVivir bien la vida. Por eso te dejo algunas frases del libro que te ayudarán.



1

Culpar a nuestros padres por llevarnos en la dirección equivocada tiene fecha de caducidad.

Sin duda nuestros padres tienen una gran influencia en las decisiones que tomamos o no tomamos, pero uno no puede pasar la vida estancado, culpándolos por ese 'sueño frustrado' o la 'oportunidad que perdimos'. Solo queda perdonarlos, comprender que todo lo que hacen es porque nos aman, y seguir adelante en busca de más oportunidades. Después de todo, somos personas con la capacidad de cambiar el rumbo de nuestra vida.


2

Cada uno tiene que decidir por sí mismo qué constituye el fracaso, aunque, si se lo permites, el mundo estará deseando darte algunos parámetros para medirlo.

Las personas viven frustradas por no cumplir las expectativas que el mundo les da. Piensan que son un fracaso por no haber podido estudiar, no tener pareja, no acabar su carrera en el tiempo promedio, no tener un alto puesto o ingreso, tener hijos a una edad joven o muy avanzada, etc. El fracaso no debe medirse en comparaciones con los demás, porque de ser así, viviremos eternamente frustrados, ya que la vida y circunstancias de cada quien son muy diferentes.



3

El fracaso me obligó a prescindir de lo superfluo. Dejé de fingir ante mí misma que era lo que no era y empecé a concentrar toda mi energía en acabar el único trabajo que de verdad me importaba (el primer libro de Harry Potter).

A veces intentamos evitar el rechazo aparentando ser quienes no somos o haciendo actividades que no nos satisfacen en nada (pero que son las que los demás admiran y aprueban). Lo más triste de todo, es que olvidamos que uno de los mayores éxitos que podemos lograr es la autoaceptación y ser nosotros mismos, que siendo sinceros, jamás complaceremos del todo a los demás. El 'qué dirán' jamás ha alimentado a nadie.



4

Si hubiera tenido éxito en cualquier otro campo, quizá nunca habría encontrado la determinación necesaria para triunfar en el único terreno en el que de verdad creía que encajaba (escribir).

A veces nos frustramos por los planes que no logramos y los sueños que no cumplimos. Curiosamente, mientras continuamos buscando otras alternativas, descubrimos una nueva puerta de oportunidad. Al final del recorrido, nos damos cuenta de que esa oportunidad se vuelve más satisfactoria que lo que planeamos.



5

Y así fue, como tras tocar fondo (deprimida, pobre, con un matrimonio fallido y solo una idea para escribir), ese mismo fondo se convirtió en la sólida base sobre la que rehice mi vida.

Lo bueno de tocar fondo, es que solo podemos ascender, y la mayoría de veces (si no es que todas) nos permite ver opciones y oportunidades que de otra manera, no habríamos visto jamás. El fracaso está infravalorado.



6

Es imposible vivir sin fracasar en algo, a menos que seas tan prudente que no se pueda decir que hayas vivido, y en ese caso, fracasas por omisión.

No vamos a negar que muchas de las cosas que deseamos lograr, hacer u obtener, implican vencer miedos, afrontar obstáculos, enfrentarse a la adversidad y soportar a personas que no creen en nosotros y que posiblemente intenten detenernos. Ese precio a pagar es algo duro, por eso no muchos van por sus sueños. Pero, es más duro llegar al final de la vida y darnos cuenta de todo lo que pudimos lograr si tan solo hubiéramos tenido un poco coraje. Nos arrepentimos más de las cosas que no hicimos que las que sí hicimos (aún si resultaron mal).



7

Fracasar me enseñó cosas sobre mí misma que no habría podido aprender de ninguna otra manera.

El fracaso nos saca de nuestra zona de confort, nos hace decir "hasta aquí llegué", y cuando eso ocurre, significa que estamos dispuestos a dejar atrás la persona que somos para convertirnos en alguien mejor. Ese duro proceso de transición deja más enseñanzas y sabiduría que el éxito.


8

Le diría a mi yo de veintiún años que la felicidad radica en saber que la vida no es una lista de la que hay que ir tachando tus adquisiciones y logros.

El mundo actual está demasiado enfocado en lo que se puede lograr y obtener, porque solo así "serán alguien en la vida". Sin embargo, mientras más maduramos o nos hacemos viejos (lo que llegue primero), más nos damos cuenta de que el verdadero valor de la vida radica en ser una persona que haga del mundo un lugar mejor.



9

Lo que logramos internamente cambiará nuestra realidad exterior. Solo por existir influimos en la vida de otros.

Es tonto pretender cambiar al mundo cuando ni siquiera deseamos cambiarnos a nosotros mismos. Si queremos ver un cambio, seamos ese ejemplo, y no olvidemos que el mundo está como está por las acciones que cada uno de nosotros hace o no a diario. Hasta la más mínima acción, como lo puede ser sonreír y saludar al policía del supermercado, o hacer una llamada a ese familiar que ya no hemos visto, puede cambiar su vida y la nuestra. Jamás despreciemos el poder de las acciones pequeñas.



A decir verdad, yo no conocía nada sobre la autora ni me interesaba leer sus libros, pero vi una película sobre su vida (Magia detrás de las palabras) en el año 2011, y de inmediato me provocó mucha admiración ver cómo sobrepasó los retos de su vida y la capacidad que tiene Dios de cambiarla en cualquier momento si tomamos las oportunidades que están al frente (en su caso, fue terminar su libro). Fue ahí que me interesé por leer sus títulos.


Página 37 del libro

Sin duda, la vida puede cambiar en cualquier momento. Porque algo no resultó en el momento que queríamos, no significa que no vaya a pasar. Las metas y sueños están preparados para nosotros, pero a veces nosotros no estamos preparados para ellos... nos hace falta mejorar y crecer a través de ese valioso y tan temido fracaso.




SOBRE EL AUTOR

Andrés Beltanien

Instagram: @andresbeltanien


Andrés ama leer fantasía y motivacional. Así fue como acabó con este libro en sus manos. También ama escribir literatura infantil, cocinar y escuchar a las personas. Actualmente estudia un Bachelor en Escritura Creativa y trabaja como distribuidor independiente de Herbalife Nutrition.

Dato curioso: Harry Potter es de las únicas dos sagas que ha leído en su vida, ya que que prefiere los libros autoconclusivos.